Martes, 16 Marzo 2021 00:55

Crítica de Déjame entrar (Let the Right One In), disponible en Amazon Prime Video y Filmin. Una GRAN OBRA sobre la SOLEDAD con la excusa del vampirismo.

Escrito por  Publicado en Críticas películas 2021-2022 , Estrenos películas Amazon Prime Video 2021-2022

ENCADENADO CINE / SERIES

Una de las mayores y mejores sorpresas del cine europeo de los últimos años que algunos portales siguen metiendo en el género del terror.

La cultura se encadena: basada en el excelente libro homónimo de John Ajvide Lindqvist, aún más oscuro que la película


Antes de empezar con la crítica de Déjame entrar (Let me in), dejadme decir que no termino de entender cómo muchas webs y periódicos siguen calificando esta película como de terror. Para mí, el terror no llega ni a un 10% del metraje y calificarla como tal sólo puede obedecer a que en ella aparece un vampiro, aunque en mi opinión eso es secundario y es quedarse únicamente en la superficie. Como digo en el título, a mi entender la película trata sobre todo de la soledad: todos sus personajes están solos e intentan salir de esa situación, cada uno a su manera y la mayoría sin conseguirlo.

La película (basada en el aún más oscuro libro homónimo de John Ajvide Lindqvist) nos cuenta la historia de Oskar, un niño de 12 años cuyos padres están separados y vive con su madre en un barrio de Estocolmo. No tiene amigos y en la escuela se meten con él continuamente. Él sueña con vengarse de sus abusadores, pero debido a su falta de valor sólo llega a imaginarse que los apuñala cuando está solo en su habitación. Un buen día conoce a Eli, una niña de su edad que acaba de mudarse al barrio y que por lo tanto tampoco tiene amigos. Enseguida entablan amistad, y Eli anima a Oskar para que plante cara a sus compañeros de clase, diciéndole que si le golpean él debe devolver los golpes aún más fuerte. Enseguida apreciamos que la amistad podría convertirse pronto en amor, pero Eli oculta un terrible secreto: es un vampiro.

La película tiene varios puntos de interés, y según el espectador podrá enfocarla más hacia uno u otro, o puede que hacia todos a la vez:

- Por un lado tenemos, lógicamente, el elemento vampírico como sugiere el mismo título de la película (un vampiro nunca entrará en una casa si no le dejan). La película trata el vampirismo de una forma tan natural y “humana” (si es que eso es posible) que, repito, para mí no es ni terrorífico: los ataques de Eli son una cuestión de supervivencia, y muchas veces podemos ver incluso sentimiento de culpabilidad en su mirada. A ella le gustaría no depender de la sangre para sobrevivir, como lo demuestra en esa hermosa escena en que prueba un poco de chocolate que le ofrece Oskar (“quizás podría probar un poco”, dice llena de esperanza), pero su cuerpo lo rechaza, termina vomitándolo y en ese vómito también se van sus pocas y vanas ilusiones de entrar en un mundo que no es el suyo. 

- Tenemos también una tierna e incipiente historia de amor preadolescente entre dos niños de 12 años, que sólo se tienen el uno al otro y que parten de esa soledad mútua para pasar a compartir su tiempo, y quien sabe si más cosas aunque siempre limitados por las especiales circunstancias de Eli.

- Pero sobre todo, como hemos dicho, la película es un desolador retrato de la soledad humana, al que sin duda ayudan los vastos y helados parajes escandinavos. Oskar está solo en el colegio por preferir los libros al recreo. Están solos los matones que le pegan, siempre actuando en grupo y algunos de ellos comportándose así en contra de su voluntad, simplemente por miedo a no ser aceptados y quedarse tan solos como lo está su víctima. Están solos los padres de Oskar, una madre histérica y un padre alcohólico que vive en una cabaña en medio del bosque y cuya principal distracción es beber chupitos de vodka con la única compañía de un vecino tan solo como él. Está solo el vecino que presencia el primer ataque de Eli, y que vive en compañía de un ejército de gatos. Y qué decir de la propia Eli: si todos los protagonistas se encuentran solos, imaginaros cómo debe sentirse una niña vampiro que necesita constantemente de un guardián diurno que le procure su peculiar alimento, todo ello sabiendo además que es inmortal y que sus compañeros, al contrario que ella, tienen un tiempo limitado en este mundo. No es demasiado difícil llegar a la conclusión de que su cuidador (aunque ella diga que es su padre) es alguien a quien conoció ya hace mucho tiempo, quizás un antiguo amor de cuando él también tenía 12 años, y que Oskar viene ahora a ocupar su lugar para terminar siguiendo el mismo destino que los demás, en una cadena infinita que se remonta quién sabe cuántos años atrás. Eli vive encerrada en una cárcel a cadena perpetua, y va viendo pasar a diferentes compañeros de celda. A todos nos angustia la muerte, pero ¿os habéis planteado alguna vez cómo debe ser saber que nunca vas a morir?

En definitiva, una de las mayores y mejores sorpresas del cine europeo de los últimos años. Tierna, emotiva, poética, delicada, esperanzadora, oscura en algunos momentos, terrorífica en otros… los adjetivos se agotan y las recomendaciones para que la veáis también, más aún en tiempos de sequía cinematográfica como los que estamos viviendo.

 

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